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  Es habitual que la gente se confunda a la hora de decorar sus casas, pero todos buscamos un hogar bien decorado y acogedor, ¿no? Entonces, lo primero que debes tener en cuenta es que vas a decorar la casa para ti y para las demás personas que también vivirán en ella. No tienes que complacer a nadie más, aparte de aquellos que pasarán horas, días, meses y años dentro de estos espacios. Otro aspecto importante es no caer en la trampa de las tendencias actuales y las modas decorativas. Es importante entender la diferencia entre lo que es el estilo, una marca registrada que puede adquirir nuevos matices con el paso de los años, pero cuya esencia sigue siendo la misma, y ​​la tendencia, que cambia periódicamente y que, estando en boga hoy, en unos cuantos meses puede que ya no lo esté. Cuando hablamos de decoración de interiores, es importante tener en cuenta esta fugacidad, para que a la hora de elegir apuestes por estilos que transmitan tu personalidad de forma armoniosa e inteligente y no únicamente por las tendencias.

1. Clásico
    El nombre lo dice todo: el estilo clásico hace referencia al estilo de decoración de los antiguos nobles con ambientes suntuosos e imponentes. Es una decoración muy expresiva rica en detalles que retoma elementos de época, utilizando líneas curvas y adornos. Una de las cosas que más llama la atención en este estilo es la arquitectura: se hacen presentes ambientes amplios, techos altos, paredes talladas y ornamentación.
El principal material utilizado es la madera. Los colores neutros también son fuertes en este estilo, desde los muebles hasta las paredes. Se utilizan muebles robustos con elementos antiguos, tejidos nobles e iluminación amarillenta. A veces, la diferencia está en los detalles, como patas de sillón más elaboradas, o tapizados que retoman el lujo y el refinamiento.
   A pesar de tener piezas muy llamativas que hacen referencia a la antigüedad, es un estilo atemporal y tradicional que nunca pasa de moda.

2. Industrial
   El estilo industrial nació en Nueva York en la década de 1950, pero es tendencia en la actualidad. En su momento, los antiguos edificios y pabellones industriales desocupados comenzaron a servir como vivienda, sin embargo, los residentes mantuvieron el aspecto original de los lugares. Así se convirtieron en los “lofts” que conocemos hoy en día. Con ambientes amplios, generalmente con una estructura “open-space” y elementos rudimentarios, el aspecto más destacable de la decoración industrial son las estructuras vistas en contraste con la decoración sofisticada. Los altos muros y los grandes ventanales también son típicos de este estilo y amplían aún más la sensación de espacio interior, a la vez que aprovechan la iluminación natural.
   La decoración está inspirada en materiales de construcción puros, como el ladrillo visto, los metales o el cemento quemado. La paleta es monocromática a través del blanco, el negro y los grises. El mobiliario es mínimo y tiene sentido, con líneas fuertes, limpias y sin excesos. Las piezas tapizadas deben ser simples y sólidas en texturas naturales y colores neutros. Aquí, el cuero siempre es una buena opción.

3. Escandinavo
    Una de las principales características del estilo escandinavo es el concepto de “hygge”, un término danés que significa comodidad. Consiste en la idea de valorar las cosas simples de la vida y crear una sensación de calidez dentro de casa. Con contornos suaves, colores de con toques divertidos y un equilibrio de materiales orgánicos y de ingeniería, los muebles escandinavos son simples, contemporáneos y funcionales. Muchos de estos diseños emplean los principios de Bauhaus y se caracterizan por líneas fluidas y un enfoque en las proporciones de los objetos. La paleta de colores es muy suave y equilibrada, con maderas claras y muchos blancos con tonos grises como base. Cuando se utilizan colores suelen provenir del uso de arte, edredones de fibras naturales o pieles, o de un solo mueble que destaque. Es un estilo atractivo, simple y limpio, pero muy acogedor y relajado.

4. Minimalista
   ¡Menos es más! Sin exceso de muebles, y en los objetos, mucha funcionalidad y una paleta cromática más limpia: el estilo minimalista propone la sustitución de lo innecesario. La extravagancia y el exceso son cuidadosamente sustituidos por una atmósfera basada en la sencillez, donde cada mueble, objeto y elemento tiene su función y razón de existir en la estancia. Todo sigue un diseño sencillo centrado en la practicidad, que recuerda a algunos elementos del estilo industrial y escandinavo, con líneas rectas y formas geométricas sencillas y la presencia de materiales naturales como la madera y el cuero. Espacios fluidos, sencillos y sin exceso de objetos son sus principales características. Las telas tienden a ser lisas, con texturas suaves y sin patrones. Predominan los tonos claros, ya que favorecen la iluminación y la sensación de amplitud. Se valoran los detalles contrastados, y se encuentran en pequeños y escasos detalles en negro, madera o cemento quemado.

5. Ecléctico
   El ecléctico es un buen estilo de decoración para aquellos de nosotros que no podemos decidir sobre un solo tema y nos atraen diferentes enfoques. A menudo confundido con una forma de decoración en la que todo vale, el estilo ecléctico es en realidad un modo muy útil y bien pensado. Es la elección perfecta para aquellos a los que les encanta mezclar estilos, pero quieren una apariencia cohesiva; en lugar de imaginar lo ecléctico como desordenado, ha de considerarse como una edición cuidadosa, con una vinculación de elementos dispares a través del color y la textura. Piensa en paletas de colores atrevidos, texturas y patrones combinados para crear una combinación rica con la utilidad y los aspectos destacados en mente. Aquí no hay miedo a correr riesgos, celebrar los contrastes e incorporar elementos artesanales de diversas culturas y épocas. Es la combinación perfecta de lo antiguo y lo nuevo, lo moderno y lo clásico.

Esperamos que os sirva de ayuda. 

¡¡Lets work!!

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